Hay una parte de la historia invisible.
Hay una parte de la historia de muchas personas que rara vez se cuenta completa. Se ve el resultado, pero no el recorrido. Se ve a alguien que sigue atravesando dificultades, pero no todo lo que hizo para intentar salir de ellas. Se ve el problema que permanece, pero no las veces que esa persona se levantó después de caer. Durante mucho tiempo sentí que tenía que explicar mi situación. Explicar por qué todavía estaba luchando. Explicar por qué ciertas cosas no habían cambiado. Explicar por qué, a pesar de mis esfuerzos, seguía enfrentando obstáculos que parecían no terminar nunca. Y con el tiempo descubrí que el agotamiento no siempre viene de las circunstancias. A veces viene de tener que justificar constantemente el dolor. Porque vivimos en una sociedad que suele valorar más los resultados que los procesos. Una sociedad que admira las historias de superación cuando ya terminaron, pero que muchas veces se incomoda cuando presencia a alguien atravesando la tormenta en tiempo real. Exis...